A gatas por Barcelona

 

El secreto para beber cerveza a toda velocidad por un embudo (embudo conectado a una manguera, la cual enchufas a tu boca), no está en Desmadre a la americana ni en Porkys… Siquiera en American Pie. El secreto para beber cerveza a través de una manguera está en un botijo. Si sabes beber de un botijo puedes controlar la respiración y ganar la prueba más popular del CRAWL más popular de Barcelona.
El premio es el reconocimiento del respetable… pero Tamy se acerca y te pregunta quién eres… Tamy es una californiana de veintipocos años, de viaje por Europa, que poco tiene que ver con las amantes de Charlie Harper, pero los chupitos fluorescentes con sabor a colonia ayudan a ver la realidad de otro modo… “Mañana mis amigas y yo nos vamos a Madrid, ¿has estado en Madrid?”.

Foto: Llibert Teixidó

Crawl significa gatear. Un crawl es una excursión contratada: tres bares y una discoteca por 15 euros. Googleando “crawl” y “Barcelona” hallas el punto de encuentro fácilmente. En cada bar te sirven uno o dos chupitos de esos con sabor a colonia que ayudan a ver la realidad de otro modo. En la discoteca no te invitan a nada. “Bebed en los bares –dice nuestro cicerón-,  ¡y disfrutad de los juegos!”.

Foto: Llibert Teixidó

Te tumbas en la barra y dejas que te pongan sal en un pezón y una rodaja de limón en el otro; también un chupito de tequila en el ombligo, en el pubis, la entrepierna… en donde se sostenga.  Chupa, bebe y muerde. Aquí nadie se proclama ganador. La promesa de unos momentos de protagonismo es todo lo que necesitas para encaramarte a la barra. Los vítores te empujan.

Hace tres veranos que Barcelona prohibió los crawl. La mayoría de sus clientes son ingleses, estadounidenses y alemanes. Lamentablemente Barcelona no es Magaluf. El Ayuntamiento no quiere que la ciudad se ateste de guiris cuyo principal objetivo es acabar gateando, que Barcelona se convierta en lo que, de un modo peyorativo, llaman un destino turístico de borrachera.
De modo que ahora, entre bares, nuestro cicerón nos divide en grupos para que, por las calles del Gòtic, nuestros cánticos no llamen tanto la atención… Yo lo que quiero saber es dónde hacen este verano las party boat. La web de I survived Barcelona no te lo dice mientras no pagues los 45 euros de la entrada. Por ello me traje a una alemana de 22 años que habla inglés como sólo lo hablan los alemanes.

Foto: Laura Guerrero

I survived Barcelona es el organizador de crawls de más renombre de Barcelona. Y A. J. Brigante, alias Big Dog, es el POPE de los organizadores de crawl, el Keyser Söze de las rutas de borrachera, un pionero, un visionario y un fantasma: una figura mítica de la noche más…   Su logotipo es una chica mordiendo el lomo de una lata de cerveza. De este modo la cerveza sale a presión y te la puedes beber en segundos, como si utilizases un embudo conectado a una manguera directa a tu garganta.

El propietario de una cervecería del Gòtic que ya cerró me explicó que conoció a Brigante hace cinco años. “Es de Liverpool, uno de tantos ingleses que llegan a Barcelona sin saber qué hacer. Pero tuvo una idea…”. Big Dog ya debe tener más de treinta años. En su perfil de Facebook colgó una foto en la que aparece rodeado de chicas con pegatinas con el logo de I survived Barcelona pegadas en los pezones.
“Me dijeron que podían traerme gente que estaría una hora bebiendo a cambio de que les invitara a un chupito. Y mucha gente se piensa que un bar en el Gòtic es una máquina de hacer dinero, pero… Dije que sí, y fue una ruina. Estos guiris vienen por una noche y todo les da igual. Se ponen a fumar en tu puerta mientras hablan a gritos. Acaban invadiendo el bar, la gente de siempre deja de venir…”.   “Los que montan crawls no son más que una web. Se esfuman cuando hay problemas”. El hostelero añade que algunas discotecas pagaban a algunos crawls y es así como llenaban la sala en sus horas más flojas, sobre la medianoche. Ahora no se paga nada. Los guiris muestran sus pulseras y los porteros les dejan pasar. Los guiris piensan que entran gratis gracias a sus pulseras. No saben que en muchas salas la entrada a esas horas es gratis. Y si haces cálculos ves que los chupitos no valen 15 euros… Y los baños de los bares están pringosos. Y las paredes decoradas con motivos surferos dibujados con colores muy chillones. Y la música se oye mal, hace calor, no tienen aire acondicionado, te atiende un paquistaní gruñón… Son los bares más feos de la ciudad. Algunos incluso cierran las puertas y sus únicos clientes son los del crawl.

Foto: Llibert Teixidó
Foto: Laura Guerrero.

Brigante se hizo famoso el verano pasado. Las party boats aparecieron en los medios. Navegas a toda velocidad contra las olas durante un par de horas, agarrándote con una mano a una barra metálica, con una lata de cerveza caliente. A cada rato te caes, y la gente aprovecha para regarte. También abunda la sangría. El dj es capaz de trabajar en las peores condiciones imaginables.
Para no parecer un infiltrado va bien beberse una lata de cerveza de un trago y luego aplastártela en la cabeza. Es más fácil de lo que parece. Y no duele. Una vez más prima la deportividad. No hay drogas. Todo depende de tu aguante. Odio los barcos. Muchos sucumbimos a los mareos antes que al alcohol. La planta baja es un moridero. La tripulación reparte bolsas. Algunos prefieren vomitar por la borda.

Foto: Laura Guerrero

El Ayuntamiento de Barcelona se empeñó en acabar con las party boat. Dijo que degradaban la imagen de la ciudad. Brigante dijo al Dayly Mail que no era para tanto, pero que no volvería a celebrar más party boat. Big Dog merece un reconocimiento por su iniciativa y empuje. La alemana de 22 años que traje me dice que nuestro cicerón no le quiere decir de dónde zarpa ahora el barco de la diversión.
Yo doy cuenta de otro chupito fluorescente con sabor a colonia, para integrarme, para disimular. “Este verano tienen mucho cuidado –me dice la alemana-. Cuando pague los 45 euros por PayPal me dirán un punto de encuentro en el centro. Un autocar nos llevará a un puerto cerca del aeropuerto…”. Odio los barcos. ¿Dónde está Tamy?

TEXTO:             BENVENUTY
IMÁGENES:       laura guerrero y llibert teixidó
                       logo i survived barcelona  
portada:        laura guerrero
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