El Malvado Frank y Albóndiga

 

LAS BANDAS SONORAS DE ALEJANDRO GONZÁLEZ IÑÁRRITU

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho…” la voz de Alejandro González Iñárritu contaba tan rápido y claro como podía, tomando aire entre números al tiempo que atrapaba a un auditorio poco acostumbrado a estos atrevimientos creativos; “…cuarenta y nueve, cincuenta, cincuenta y uno…” González Iñárritu continuaba el conteo, era un autopromocional para la estación de Radio WFM 96.9 en la Ciudad de México a mediados de los años 80; “…noventa y tres, noventa y cuatro, noventa y cinco, noventa y seis punto nueve…Radio”. WFM contribuyó en gran parte a cambiar la forma en la que se hacía radio para una generación de jóvenes que tenía muy poco o nulo alcance al rock internacional. Y una extremadamente limitada oferta de rock nacional.

González Iñárritu (Director de WFM) junto con Martín Hernández (Director de Producción) desbordaron sus ideas en un proyecto que tenía una propuesta fresca y vanguardista para acercar a los jóvenes a la música a través de un concepto innovador; una forma distinta de escuchar música y ser joven en el México de aquel entonces. En otro autopromocional WFM le decía a su auditorio, “Tú nunca nos buscaste, nosotros te hemos encontrado.”

Años después el proyecto terminó pero surgieron otros retos: Z Films, para la producción de comerciales, programas de televisión y producciones cinematográficas. Aquí nació Amores Perros. Mucho se ha dicho de la ópera prima de González Iñarritu: fue un parteaguas en el cine nacional mexicano y su banda sonora tenía que estar a la altura. Iñárritu reunió a las grandes bandas del rock nacional mexicano que, para principios de los 2000, estaban en pleno crecimiento: Molotov, Café Tacuba… Otras agrupaciones de iberoamérica como Illya Kuryaki and the Valderramas o Nacha Pop se incluyeron en la legendaria banda sonora.

Iñárritu participó en la composición musical para películas (Garra de Tigre, Fiera Solitaria) desde los tiempos de la radio, por lo que se aprecia aún más la importancia que le da a la música en su obra. No es de sorprender que Iñárritu invite a Gustavo Santaolalla (El Palomar, Argentina) para producir las bandas sonoras de Amores Perros y 21 Gramos Más tarde, con BabelBiutiful, el mismo Santaolalla incursionaría en la composición de los temas musicales de ambas cintas: Babel le daría su segundo Oscar. Gustavo Santaolalla también aportó mucho a la cultura musical de los jóvenes latinoamericanos de los años 90, pues consolidó una carrera en la producción discográfica de grandes bandas del rock latinoamericano: Café Tacuba, Molotov, Julieta Venegas, Los Prisioneros, Divididos, Bersuit Vergarabat, León Gieco por mencionar algunos.

Birdman, la gran ganadora de la última entrega de los Oscar, tiene una banda sonora tan irreverente como el resto de las partes que constituyen esta película. Antonio Sánchez, percusionista mexicano formado en la Escuela Nacional de Música y en el Colegio de Música de Berklee, además de colaborador recurrente de Chick Corea, Pat Metheny o Danilo Pérez, tuvo la ardua tarea de componer, o más bien improvisar, una banda sonora de peculiar manufactura. La música para Birdman fue creada a la par de los planos secuencia, siguiendo el movimiento de cámara y el de los actores, así como las líneas de diálogo en una continua improvisación jazzística. La banda sonora de Birdman mereció un par de proyecciones con música en directo en Nueva York y Los Angeles, interpretadas por el propio Antonio Sánchez. Un gran recital de percuciones en solitario acompañando a una película que debía verse de esta manera.

El nuevo proyecto de Alejandro González Iñárritu se llama The Revenant y la música, según Internet Movie Data Base, correrá a cargo de Graeme Revell creador de bandas sonoras tales como The Crow y Dark City, lo cual nos da una idea del ambiente de esta nueva empresa: un sonido oscuro y vibrante que ya se puede apreciar en el trailer de la película.

Habrá que seguir pendientes de lo que Iñárritu nos cuenta con sus imágenes demoledoras, pero también será importante escucharlo. En otro autopromocional premonitorio de la WFM, Iñárritu nos contaba la historia de El Malvado Frank  y su perro Albóndiga, al que metía, a base de apretujones, en el interior de un pequeño aparato de radio. Albóndiga salía ileso de las locuras de El Malvado Frank, no sin antes morder sus partes blandas a modo de venganza. Al final Albóndiga escapaba para disfrutar de su feliz y libre vida de perro.

“No hacemos películas, ni estamos en Hollywood, mas no obstante, hacemos finales felices…” así concluía Iñárritu su narración con la que ya desde entonces hacía crítica entre música, sonidos y una avalancha desproporcionada de imaginación.

TEXTO:            CÉSAR PUEBLA
IMÁGENES:       GETTY IMAGES
portada:        CHARLES GLAUBITZ
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