Test Mariachi

barbie mariachi

Lunes por la mañana: Te duchas, desayunas, sales de casa y tomas el transporte público que te deja a la entrada de tu oficina. En ella hay dos ascensores esperando: eliges uno y pulsas el botón para que suba. Cuando las puertas automáticas están a punto de cerrarse, se te cuela en el habitáculo una tiparraca vestida de Mariachi y con cara de muñequita Barbie,  una especie de Lucha Villa de Mattel que decide pulsar el “stop” del elevador en mitad de su recorrido. Sólo estáis tú y ella en el interior del ascensor, mirada frente a mirada. Entonces ella toma oxígeno y te cuenta lo siguiente:

“Tengo sólo unos segundos para explicarme. Sé que esto es de locos. Me están persiguiendo.  Te va a parecer mentira pero es la puritita verdad: hace tiempo que vivimos en un Matrix, sí, exactamente igual que en la película. Tu vida es Matrix, todos tus sentimientos son Matrix e incluso tu familia, tu pareja, tu forma de entender la vida también lo son. Todo a tu alrededor es Matrix. Todo es falso excepto una cosa: pertenezco a un grupo de seres humanos que luchan contra las máquinas. Nos vestimos de Mariachi porque sabemos que ninguna máquina lo haría y porque los pocos seres humanos que quedamos vivos somos todos mariachis. La raza humana se ha perfeccionado tanto a lo largo de los años que nuestra belleza es incuestionable. Parecemos muñecos, muñecas… Somos todos preciosos”.

Y continúa:

“Matrix es una red de estimulación, conciencia y entretenimiento que hace que parezca real lo que sólo es una simulación. El mundo real es un desierto, un desierto de México. Las máquinas utilizan nuestra energía corporal como si fuerámos baterías. A cambio, y para mantenernos activos,  generan toda esta farsa que se parece a la vida, lo que tú crees que es la vida,  pero no mames, el chingo Matrix es un puto chingo güebón… “.

La Barbie Mariachi bebe un trago de tequila y concluye:

“Ven conmigo, únete a la resistencia mariachi y combate a nuestro lado contra las máquinas. Ven conmigo. Sólo existe la realidad que te estoy contando: un desierto y una guerra. No hay nada más. Todo el mundo que conoces es una mentira inventada por los gringos,  algo virtual. No tenemos mucho tiempo, hay que decidir. Arriba, en tu oficina, hay dos agentes esperándonos. Tienes que decirme qué quieres, güey, la historia te lo recompensará…”.

 

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