Tu momento está muy lejos

Entonces Simon va y le pregunta a Renton por qué diablos regresó a Edimburgo, qué espera recuperar, cuántos momentos de su propio pasado pretende ahora visitar, “¿viniste para ser un turista de tu propia vida?”, le recrimina el viejo Sick Boy.

Danny Boyle dijo el otro día que las mejores películas que haces son siempre las primeras. Además, nada decepciona tanto como un viejo colega… Pero aunque sabes que te van a engañar tienes ganas de volver a quedar. Esto es Trainspotting 2. Veinte años después.
La gente estaba cambiando, la música estaba cambiando, las drogas estaban cambiando… Y por un momento sentiste que formabas parte de algo nuevo, especial, diferente. Por un momento.
Hace veinte años.
Ahora no puedes continuar engañándote, sabes que no puedes continuar engañándote, que Ibiza, los hijos, el running, las apps de citas, los macro festivales musicales, Facebook, Instagram, Twitter, la mejor alimentación… no son suficientes. No son nada ni sirven para nada.
La vida no es suficiente.
Siquiera la cocaína es suficiente.
Quién lo iba a decir…
Sólo te queda el pasado, aquel momento, revolver todo el pasado y aferrarte a él. Además tienes 46 años y encima el médico te dice que fácilmente vivirás veinte años más ¡VEINTE AÑOS MÁS! Si me hubiera dicho tres o cuatro años más… pues vale. Cualquiera puede aguantar tres o cuatro años más. Pero veinte… A los 46 descubres que puedes masturbarte y encima eyacular sin tenerla del todo dura.
Esto es Trainspotting 2. Los yonquis también lloran.
Hace ya unos cuantos años yo le dije al jefe de Cultura de La Vanguardia que Irvine Welsh estaba en la ciudad, que iba a dar una conferencia el sábado por la noche, que si me acreditaba le hacía la crónica sin que tuviera que pagarme el extra de fin de semana.
“Señor Welsh –le dije en la zona VIP del festival literario Primera Persona celebrado unos pocos años atrás-, quiero regalarle mi novela, porque su obra fue una fuente de inspiración. En verdad usted es un personaje de mi novela. Ojalá te suba todo disponible en Amazon…”. “Muchas gracias –me dijo antes de darle un trago a su cerveza-, así podré mejorar mi castellano ¿quieres una cerveza?”.
Nota muy importante: Welsh  YA se está tomando una cerveza.
“Claro…”, le respondo.
Welsh se sienta en un sofá y me indica que los tercios están en una nevera. En el backstage rondan una veintena de personas. Efectivamente los tercios están en una nevera… ¿Pero dónde están los abridores? ¿Cómo diablos voy a abrir mi cerveza para poder tomarme una cerveza con Irvine Welsh si no encuentro el abridor? Si no encuentro el abridor inmediatamente Welsh se terminará su cerveza, alguien se sentará en el espacio del sofá donde me tengo que sentar yo…. Welsh se levantará y… ¡el abridor!
Abro la botella, me siento. Le miro, me mira y me dice qué tal…
“¿Entonces es la primera vez que viene a Barcelona?”.
“No, he venido muchas veces a Barcelona”.
“Lo malo es la humedad…”. Sí, todas mis preguntas estuvieron relacionadas con la meteorología. Afortunadamente a los pocos minutos varios miembros de la organización se llevaron a Welsh a otra dependencia. Yo me quedé tomándome mi cerveza. Al poco me preguntaron quién diablos era yo y me pidieron que me marchara de allí.

Foto: Maite Cruz – Irvine Welsh y Luis Benvenuty

Elige la vida y nunca más volverás a ser rechazado. Si dices no a Ibiza, los hijos, el running, las apps de citas, los macro festivales musicales, Facebook Instagram, Twitter, la mejor alimentación, SI ELIGES NO ELEGIR TE TACHARÁN DE ENFERMO, DE LOCO, DE CRIMINAL Y TE ENCERRARÁN PARA SIEMPRE.
Todo esto ya lo dijo Soren (con una rayita en la letra o) Kierkegard en el siglo XIX.
Tendría que haberle dicho a Welsh que admiraba profundamente el modo en que a través de sus novelas Skagboys, Trainspotting, Porno y el spin off Cola había logrado otorgar profundidad y mucha humanidad a cada uno de sus personajes. Que aquella familiaridad era la mejor vía jamás vista para luego meternos todo su pensamiento hasta el píloro.
Por eso ahora tienes tantas ganas de volver a verlos. Como a un viejo colega. Uno únicamente puede emocionarse con la redención final de Spud si de verdad le tiene cariño. Sólo así puede uno sentir esta película en toda su intensidad.
Sobre todo después de orinar. Si como obligan los cánones te tomas unas birras antes de entrar en la sala lo más recomendable es no resistirse y acudir al baño lo antes posible. No podrás aguantar hasta el final de la proyección. A los 46 tu vejiga ya no es la misma. En la discoteca sólo suenan canciones antiguas. Veinte años después. Estás muy lejos de tu momento.
NOTA
Esta crónica se publica una semana y media después del estreno de Trainspotting 2 porque al día siguiente salí a correr y mientras escuchaba Underworld en Spotify me caí al suelo. Ya sabes… trataba de huir de mi pasado…. Pero el pasado siempre te atrapa. Mis gafas salieron volando. Casi me rompo un brazo. Tuvieron que hacerme un TAC para descartar la rotura del cúbito o del radio (se me olvidó cuál era). Veinte años después tus huesos tampoco son lo mismo.

TEXTO:                BENVENUTY
IMaGEN:                 maite cruz
letrabrickTwitter, Facebook , Instagram

 

Anuncios