¡Heil Hitler!

¿Hippies?
No me gustan los hippies.

¿Nazis?
Simpáticos los nazis.

No, ey, no, ey, no, ey, ah.., ey.

¡HEIL HILTER!

Gente de izquierdas, con la que hablo a menudo, se muestran confusos cuando debatimos sobre los límites de la libertad de expresión, lo que debería estar prohibido y lo que no. Por ellos, cualquier cosa que piense el PP tendría que estar bajo tierra: cualquier cosa. Tampoco toleran, por ejemplo, que un individuo inteligente sea católico. ¿Eres murciano? ¿Extremeño? ¿Andaluz? Bah… Son súpertolerantes… Súpertolerantes un poquito. No mucho tiempo. Aunque súper tolerantes, eso sí.

Lo que pasa es que si no eres de izquierda izquierda te conviertes en franquista, facha y fascista. Esa es la cuestión.

No, ey, no, ey, no, ey, ah.., ey.
¡HEIL HILTER!

La gente de derechas es igual de previsible. Mucho más aburrida si cabe. Duermen todavía con el fantasma del comunismo, como si por las noches les fueran a robar el apellido. Son anti-antitaurinos, anti-feministas, anti-veganos, anti-ciclistas. Se han quitado la corbata, como acto supremo de rebeldía, pasados los 2000.

No, ey, no, ey, no, ey, ah.., ey.

¡HEIL HILTER!

A todo esto: no sé de qué estaba hablando.
Supongo que de Ilegales.

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