Don Winslow y los héroes malvados

letraBRICK entrevista a la estrella neoyorkina de la mejor novela negra. ‘Corrupción Polical’ hurga en los mejores sentimientos de los maderos más hijos de puta.

Pateas la puerta y entras en la vivienda gritando “¡¡¡Policía de Nueva York, Policía de Nueva York!!!”, y te encuentras el cadáver descuartizado de un pequeño traficante de drogas, y también el de su mujer, y también los de sus tres hijos pequeños. Las guerras entre traficantes de drogas son así. Y luego tu mujer te pregunta qué tal el día, cariño. Y tú respondes que bien, como todos…
Pero los somníferos no pueden evitar las pesadillas que cada madrugada te despiertan bañado en sudor, no pueden ahogar los gritos de los niños que no pudiste salvar. Tienes que vengarles.  Tienes que acabar con el asesino, tienes que destruir al malnacido que ordenó aquel ajuste de cuentas. Aunque no tengas pruebas, aunque no puedas encerrarlo en una cárcel…
Tú eres el sargento Denny Malone. Católico, irlandés, putero, de Manhattan norte de toda la vida. Tú eres el protagonista de Corrupción policial, la última novela de Don Winslow, del reciente lanzamiento de la editorial RBA. No te importa que el café sea una porquería de marca blanca. Necesitas un par de dexidrinas para recomponerte cada mañana.
“Para los ciudadanos corrientes es muy cómodo establecer claras diferencias entre el bien y el mal”. Winsolw vino a Barcelona para participar en el festival literario BCNegra 2018. Y letraBRICK aprovechó un descanso del autor entre entrevistas a medios de comunicación generalistas para robarle un par de declaraciones. El escritor aún piensa que será la próxima portada del suplemento El País Semanal.
“Pero la vida es principalmente gris, una gran franja gris –prosiguió explicando el menudo autor neoyorquino de una manera muy solemne-. A veces la gente buena hace cosas muy malas, y la gente mala hace cosas muy buenas, y los héroes también pueden ser malvados, mucho… Y a veces esta sociedad también necesita de héroes malvados”.
Y como no puedes encerrar en una cárcel a aquel malnacido que ordenó aquel ajuste de cuentas te dedicas a fastidiarlo, a acosar a sus camellos, a robar a sus recaudadores…  Sin pruebas, sin testigos, no puedes hacer otra cosa. ¿Acaso esta ciudad sería mejor si  atendieras a los procedimientos y te dedicaras a encerrar a todos los desgraciados que venden papelinas de cinco dólares?
A fin de cuentas la única diferencia con respecto a una multa de toda la vida es que tú te quedas el dinero del malnacido que ordenó aquel ajuste de cuentas, el dinero que pagará la universidad de tus hijos, las rayas que te metes con tus compañeros, la casa donde siempre quiso vivir tu mujer. ¿Tan grave es que aquel malnacido de vez en cuando os pague a ti y a tus hombres unas pocas putas?
Un bebé muerto. Sus padres se pasaron una semana fumando crack. Se olvidaron de darle de comer. Una bala perdida mata a una anciana. Tres adolescentes violan y… Y todos te odian. Te tachan de racista, de asesino, de… “Qué tal el día, cariño”, te pregunta tu mujer. Los somníferos no pueden ahogar los gritos de los niños que no pudiste salvar. Al final sólo hablas con los tuyos. Con los codos clavados en una barra.
Para los ciudadanos corrientes es muy cómodo establecer claras diferencias entre el bien y el mal.  ¿Acaso una pensión de mierda puede compensar 20 años de pesadillas?  ¿Quién miraría a otro lado? ¿Quién no lo haría? La droga es como el agua de una presa que se resquebraja. Siempre hay alguien dispuesto a venderla. ¿Y si por esta vez…? Sacarlo del negocio: eso si que le jodería a ese malnacido que…
En el pasado Winslow trabajó como detective privado, colaboró con muchos policías y se enfrentó con otros tantos. Dice que lleva toda la vida relacionándose con policías, que todo lo que cuenta es verdad. Al menos apesta como la verdad. Salvo los pasajes en los que un perro hace caca sobre… “Lo del perro y la alfombra es mentira, todo lo demás es cierto, una ficción llena de verdad”. Y uno no puede dejar de pasar páginas.
Corrupción policial no es la continuación de El poder del perro y de El cártel. Esta novela no es tan desmesurada como las otras, pero resulta igualmente trepidante, igualmente inquietante. Quizás un poco más. Porque esta vez jugamos en casa. Winslow dignifica el best seller, hace de la literatura de entretenimiento un arte. Y todos los mamones que van de artistas deberían aprender de él.
En esta ocasión deja atrás los desiertos de Méjico para sumergirse en las miserias de la sociedad desarrollada. “¿Sabe usted que la sociedad estadounidense ya destina más dinero a la lucha contra las drogas que a la compra de drogas? –prosiguió explicando el autor neoyorquino–. En EE.UU. tenemos dos millones de personas encarceladas, buena parte de ellas debido a delitos relacionados con las drogas”.
“Hablamos de afroamericanos e hispanos, de negros y marrones, de pobres”. Este es el telón de fondo de las desventuras del sargento Denny Malone. Y luego los ciudadanos se llevan las manos a la cabeza muy indignados y escandalizados. “Antes las ciudades competían entre sí para atraer fábricas, y en la actualidad compiten para atraer cárceles. Ahora tenemos presidios privados. Son un negocio más”.
“El sistema de justicia da combustible al sistema capitalista. Vamos a gastarnos miles de millones de dólares en un muro que no servirá para nada ¿Y si gastáramos ese dinero en maestros? ¿Y si gastáramos ese dinero en mitigar el dolor que lleva a tanta gente a drogarse? Trump prefiere tener más policías que maestros, prefiere que una gran amenaza se cierna sobre la sociedad. Y asegurarnos a todos que nos salvará”.
Quién es el corrupto.
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Luis Benvenuty y Don Winslow
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TEXTO:                BENVENUTY
IMaGEN:             milanonera.com   y   Llibert Teixidó
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